Gamers: ¿Cuándo puede volverse problemático jugar?

Si bien la gran mayoría de las personas que juegan videojuegos no sufre ningún trastorno, jugarlos en exceso puede llegar a ser un problema y causar deterioro afectando los aspectos personal, familiar, social, educativo, u otros de la vida.

Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó en la próxima edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-11) el trastorno por videojuegos dentro del grupo de las enfermedades mentales.

Este comportamiento de juego “continuo o recurrente” va acompañado de:

1) Pérdida de control de la conducta en cuanto al inicio, frecuencia, intensidad, duración, finalización y contexto en que se juega.

2) Aumento de la prioridad que se otorga a los juegos frente a otros intereses vitales y actividades diarias.

3) Continuidad en el creciente interés o mantención de esta conducta, pese a las otras dos consecuencias negativas.

Independientemente de la edad que tenga el jugador, si está jugando a los videos sin parar y deja de salir con sus amigos o de compartir actividades con la familia, no está pudiendo dormir y sólo piensa en el juego, es momento de buscar ayuda profesional.

S.O.S. medicamentos: tips para administrarlos en niños

Tomar medicamentos no suele ser una cuestión sencilla para los niños, especialmente porque el contexto en que se da, nunca es el más favorable. Te brindamos algunas recomendaciones para administrarlos facilitando la conexión con el niño para que la situación transcurra de forma positiva.

Al sentirse mal, lo más probable es que los niños rechacen cualquier cosa que se les dé, incluida la medicación.

A la hora de tomar una medicación, es importante que los niños entiendan la necesidad y la importancia de hacerlo. Si bien esta cuestión suele depender de su edad, se recomienda que durante toda la infancia haya un adulto presente, que brinde contención y acompañamiento para que esta experiencia sea más provechosa y el resultado sea exitoso.

Como primer recurso, es recomendable que el adulto maneje su actitud con respecto al niño, para así facilitar la conexión: hablar con calma, seguridad, firmeza y cariño hará que se sienta seguro y acepte la toma del medicamento. No se debe entrar en batalla si lo rechaza, una vez que el niño esté calmado y se sienta seguro, será el momento de administrarle el medicamento de forma rápida.

Recomendaciones según el tipo de medicamentos:

  • Suspensión de gotas vía oral: Se recomienda administrarlas todas juntas. Se puede hacer con la ayuda de una cuchara o una jeringa. Es recomendable que sean ingeridas de una sola vez, salvo que se requiera una gran cantidad de medicamento. Si se utiliza una jeringa, se debe introducir por el costado de la boca más hacia atrás, para así ayudar a que caigan de manera directa en la garganta.
  • Comprimidos: Se pueden disolver o romper y administrar con alguna bebida o alimento, aunque antes se debe consultar con el médico si ese medicamento es apto para hacerlo. También, se puede teatralizar la escena simulando que se lo administra a un juguete del niño como expresión de cuidado.
  • Gotas en los oídos: Se recomienda apoyar la cabeza del niño sobre el hombro del adulto sosteniendo con un brazo su cuerpo y con la otra mano su cabeza. Se debe estirar apenas la oreja hacia atrás. Luego, colocar las gotas y recostar al niño de costado para que entren correctamente.
  • Gotas en los ojos: Es recomendable elevar el párpado superior con un dedo y colocar la gota. Si se moviliza mucho o se niega a abrir el ojo, se recomienda colocarla en el ángulo interno, donde está el lagrimal. Una vez que abra el ojo, la gota ingresará de manera efectiva.

Es importante tener en cuenta que, por lo general, la administración del medicamento tiene que repetirse con frecuencia. Por este motivo, cada toma o colocación de la dosis es una oportunidad para facilitar el camino a la próxima vez. Los niños no deben sentir que tomarlo es una amenaza. Es importante que puedan entender que gracias a ello pueden llegar a curarse y así sentirse mejor.

*Asesoró la Dras. Nora Zonis (MN 117822), médica pediatra de Swiss Medical Center

 

Cómo lavarnos las manos de una manera efectiva

Las manos son una de las formas que tenemos de entrar en contacto con el mundo. Con ellas tocamos y aprendemos; escribimos, comemos, jugamos y damos afecto. Pero por estas mismas razones, se convierten en las principales portadoras de gérmenes, y pueden causar enfermedades.

Es por ello que el hábito del Lavado de Manos debe naturalizarse e incorporarse como una necesidad constante y una buena práctica para cuidar la salud individual y de la comunidad.

Enfermedades que se pueden prevenir

Infecciones como la diarrea, resfríos y gripe, neumonía, las infecciones cutáneas, infecciones a los ojos o parásitos intestinales se pueden evitar por medio de una buena higiene de manos, ya que la flora microbiana cutánea transitoria de la piel contamina las manos por el contacto con los objetos, secreciones y materia fecal. Entre los microorganismos patógenos se puede mencionar a Escherichia coli, Salmonella spp., Shigella spp., Clostridium perfringens, Giardia lamblia, huevos de Taenia, Norovirus, y el virus de la hepatitis A.

Cómo lavarnos las manos de una manera efectiva 

  • Con abundante agua y una adecuada cantidad de jabón.
  • Principalmente en momentos clave, por ejemplo antes de cocinar o comer y después de ir al baño o de limpiar a un bebé.
  • También se pueden utilizar soluciones o geles alcohólicos.
  • Es fundamental retirar anillos, relojes y joyas, ya que la piel debajo de los mismos está más densamente colonizada por gérmenes que las áreas libres de la piel en los dedos.
  • Para maximizar la efectividad del lavado de manos, éste debe tener una duración mínima de un minuto.
  • También higienizar los objetos que se manipulan con frecuencia, como teléfonos celulares y artefactos electrónicos. Es importante adquirir el hábito de limpiarlos y desinfectarlos periódicamente ya que los microorganismos no se ven, pero están ahí.

¿Sabías que?

El lavado de manos con agua y jabón es una de las maneras más efectivas y económicas de prevenir enfermedades diarreicas e infecciones respiratorias agudas. 

Cómo usar dispositivos electrónicos y cuidar la visión

Algunas enfermedades que afectan la salud visual, como la miopía, están en aumento, probablemente a causa del mayor uso de teléfonos celulares y aparatos electrónicos.

Si bien la herencia genética es la razón principal, la exposición a pantallas luminosas y a una distancia de trabajo muy cercana puede provocar este tipo de error de refracción.

5 tips para usar aparatos electrónicos cuidando tu salud visual

  • Ajustar el brillo y contraste de las pantallas digitales al mínimo posible.
  • Utilizar siempre buenas condiciones de iluminación, tanto en el hogar como en el trabajo y evitar reflejos de otras fuentes de luz.
  • Frente a cualquier tipo de pantalla descansar la vista 5 minutos cada 40 minutos de uso, enfocando la mirada al punto más lejano posible y pestañear para hidratar los ojos.
  • Mantener limpia las pantallas de los gadgets para facilitar la lectura.
  •  Acudir a consulta oftalmológica una vez al año.

¿Sabías que 3 de cada 4 personas que tienen discapacidad visual podrían haberlo evitado?

Si sospechás un problema visual, debés acudir a la consulta con un oftalmólogo.

Fuente consultada: Consejo Argentino de Oftalmología

Salud mental: el suicidio es prevenible

Es importante superar el tabú que suele rodear al tema, como un primer paso para que todos podamos colaborar en su prevención. Cada suicidio es una tragedia que afecta a una familia, a una comunidad o a todo un país y que tiene consecuencias duraderas en las personas cercanas.

Algunos datos importantes sobre el problema del suicidio

  • Es un problema que afecta a personas de todas las edades en todo el mundo.
  • Cada año, cerca de 800.000 personas fallecen por esta causa, y otras muchas intentan suicidarse.
  • Cada día hay en promedio casi 3000 personas que ponen fin a su vida, y se estima que al menos 20 personas intentan suicidarse por cada una que lo consigue.
  • Cada 40 segundos se suicida una persona.
  • Es la segunda causa de defunción entre los jóvenes de 15 a 29 años.

Los factores de riesgo

Las enfermedades mentales, principalmente la depresión y los trastornos por consumo de alcohol, el abuso de sustancias, la violencia, las sensaciones de pérdida y diversos entornos culturales y sociales constituyen importantes factores de riesgo de suicidio.

Muchas personas intentan terminar con su vida en momentos de crisis que menoscaban la capacidad para afrontar las tensiones, tales como los problemas financieros, las rupturas de relaciones o los dolores y enfermedades crónicos.

También las experiencias relacionadas con conflictos, desastres, abusos y sensación de aislamiento están fuertemente ligadas a conductas suicidas.

El principal factor de riesgo de suicidio es un intento previo de suicidio.

Prevenir

Es importante superar el tabú que suele rodear al tema, como un primer paso para que toda la sociedad pueda colaborar en su prevención.

Cada suicidio es una tragedia que afecta a una familia, a una comunidad o a todo un país y que tiene consecuencias duraderas en las personas cercanas. Pero es prevenible mediante intervenciones oportunas.

Los suicidios pueden prevenirse y de hecho existen intervenciones eficaces. Ante todo, y en un plano personal, la detección y tratamiento tempranos de la depresión y de los trastornos por consumo de alcohol son fundamentales para prevenirlo.